En el mundo del cosplay, cada artista es un universo de influencias, técnicas y emociones. Algunos llegan por el amor a la costura, otros por la interpretación, pero todos comparten una chispa común: el deseo de dar vida a lo que solo existe en la imaginación. Hoy tenemos el placer de conocer a fondo la historia de una artista que lleva desde 2016 transformando la realidad.
Bajo el nombre de Nymph-sama Fushiguro, descubrimos a una cosplayer cuya identidad es un puente entre la elegancia de la mitología clásica y la intensidad del anime moderno. En esta entrada, ella misma nos relata cómo sus raíces creativas, su pasión por el proceso manual y aquel primer traje de Starfire marcaron el inicio de un camino de crecimiento constante que continúa hasta el día de hoy.
El origen de mi identidad: Nymph-sama Fushiguro.
Mi nombre artístico y mi identidad en redes tienen un trasfondo que mezcla mi pasión por los mitos clásicos y el anime contemporáneo. El componente «Nymph-sama» nace de mi fascinación por la mitología, específicamente por las ninfas de los bosques; seres que representan la naturaleza y la libertad. Por otro lado, «Fushiguro» proviene de mi personaje favorito de Jujutsu Kaisen, Megumi Fushiguro. Decidí adoptarlo como una especie de apellido artístico para darle fuerza y personalidad a mi perfil.

El Cosplay como vía de escape y arte.
Mi aventura en el mundo del cosplay comenzó porque lo entiendo como una de las formas más puras de amar la interpretación. No se trata solo de ponerse un disfraz, sino de convertirse en alguien que te permita salir de la rutina diaria y de la realidad en la que vivimos. Es, en esencia, abrir una puerta hacia un mundo ficticio.


Para mí, actuar y meterse en un papel es una faceta vital de mi esencia como artista. Existe una magia especial en el proceso creativo:
Creación manual: Cuando confecciono mis propios trajes, me siento profundamente inspirada. Es una sensación increíble saber que puedes moldear materiales y telas para hacer realidad algo que antes solo existía en tu mente.
La emoción del estreno: Ya sea un traje hecho por mí o uno comprado, la motivación es la misma. Siempre estoy ansiosa por lucirlo, planear sesiones de fotos profesionales, grabar vídeos para TikTok o esperar con ganas el próximo evento.
Un camino que empezó en 2016.
Mi trayectoria en las convenciones comenzó en el año 2016. Mi primer proyecto fue Starfire, de los Teen Titans. Recuerdo perfectamente esa primera experiencia; sentir por primera vez lo que era estar «en la piel» de un personaje fue el detonante que me impulsó a convertirme en cosplayer de forma definitiva.
Lo que empezó como una curiosidad se ha transformado en una pasión constante. A día de hoy, sigo con el mismo entusiasmo del primer día, buscando siempre mejorar mis técnicas, perfeccionar mis caracterizaciones y seguir creciendo dentro de esta increíble comunidad.
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