Entre patrones y guanteletes: La evolución de Teresa.
En el mundo del cosplay, todos tenemos ese personaje que marca un «antes y un después». No se trata solo de ponerse una peluca o confeccionar un traje, sino del aprendizaje, los desafíos técnicos y la conexión emocional que surge entre el artista y su creación. Hoy tenemos el placer de recibir a Teresa (@levirxn) , una cosplayer que ha convertido la frustración en maestría y que nos viene a contar cómo unos guanteletes gigantes cambiaron su forma de ver este hobby.
Dejamos que sea ella misma quien nos cuente su trayectoria, desde sus inicios en el cuerpo de exploración hasta las calles de Zaun.
Mis inicios: De Capitana a Vigilante.
¡Hola a todos! Soy Teresa, tengo 23 años y mi viaje en el cosplay comenzó oficialmente entre 2017 y 2018. Mi «bautismo de fuego» fue con Levi Ackerman de Shingeki no Kyojin. Le tengo un cariño inmenso porque fue el personaje que me introdujo en este mundillo; de hecho, me comprometí tanto que me hice su corte de pelo real para no tener que usar peluca.
Sin embargo, si hay un personaje que realmente define mi evolución, esa es Vi, de League of Legends.

El reto de los guanteletes: Sangre, sudor y… ¿un pijama de oso?
Elegí a Vi porque ha sido el cosplay más simbólico de mi trayectoria. Fue un reto técnico total: fabriqué los brazos articulados completamente a mano, desde el diseño de los patrones hasta la última gota de pegamento.
Si os soy sincera, la experiencia fue casi «traumática». Mi falta de conocimiento en aquel entonces, sumada a un presupuesto ajustado, poco tiempo y mi escasa paciencia, me pusieron al límite. Pero tras días intensos de trabajo sin descanso, el resultado fue increíble. Estaba (y estoy) profundamente orgullosa de ese esfuerzo.
Como anécdota divertida: mientras subía los vídeos del proceso a redes sociales, solía llevar puesto un pijama de oso de invierno. ¡La gente me escribía más para decirme lo mono que era el pijama que para comentar los guanteletes!
Triunfos y despedidas.
Llevar a Vi se convirtió en mi sello personal. Me sentía tan cómoda en su piel que apenas necesitaba maquillaje para caracterizarme. Con ella viví uno de mis mejores momentos: ganar mi primer concurso de cosplay en el Mangafest de Verano junto a otros compañeros maravillosos.
A día de hoy, ese cosplay ya no está conmigo. Hubo un momento en que perdí la motivación y decidí dejarlo ir, pero eso no me detuvo. Al contrario, Vi fue el motor que me impulsó a mejorar mis técnicas y a seguir creciendo.
Un consejo para la comunidad.
Nunca olvidéis que siempre habrá un cosplay que os marcará de por vida. Para mí fue Vi (y quizás alguno de Valorant que vendrá después). Mi mensaje para todos los que estáis empezando o estáis frustrados con un proyecto es simple: ¡Nunca os rindáis y manteneos constantes! El esfuerzo siempre florece en una mejora hermosa.
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